En la edad antigua aún en aquéllos casos en los que el comercio alcanzó un desarrollo importante, la actividad comercial no fue regulada por normas especializadas. Las actividades comerciales estuvieron reguladas por las mismas normas que regían contratos.
En Roma, a pesar de que es posible identificar algunas normas que regulaban ciertos aspectos muy específicos del comercio, se trataba de normas del derecho civil. Este sistema de normas regulaba las relaciones jurídicas entre los ciudadanos sin hacer distinción de los actos jurídicos basadas en el comercio.
Como recordaremos, la caída del imperio Romano marca el inicio de la EDAD MEDIA, está época se caracterizó por la confusión, la inseguridad y la violencia.
La edad media comprendió cerca de Diez siglos en los cuales se dieron cambios económicos, sociales y políticos que ocurrieron de forma gradual (poco a poco). Por los cuales se divide en 2: Alta Edad Media que va del siglo V hasta el siglo X y Baja Edad Media que va desde el siglo XI hasta el siglo XV, en la Baja Edad Media es la etapa en la que nació el Derecho Mercantil.
Frente a la rigidez del derecho civil, los comerciantes sienten la necesidad de unas normas que se adapten mejor a los requisitos del comercio, creando un derecho autónomo que surge por su aceptación social y que se plasma en costumbres recogidas por su aceptación social y que se plasma en costumbres recogidas por recopilaciones hechas por asociantes comerciantes (representantes de todos los comerciantes) conocidos como "consulados".